Enseñar hábitos de vida saludables a niños y adolescentes

Ha empezado un nuevo año y es un buen momento, después de algunos excesos de Navidad, para reflexionar juntos sobre la importancia de unos hábitos de vida saludables para el correcto desarrollo integral de los niños y jóvenes.

Lo primero es la alimentación. Comer es una necesidad biológica de nuestro cuerpo que nos permite mantener la vida. En el hecho de comer entran en juego todos los sentidos y, al mismo tiempo, se convierte en un acto social y de convivencia, y es también un signo de identidad cultural.

¿Cómo podemos tener una alimentación saludable?

Más allá de una alimentación equilibrada en cuanto a nutrientes, queremos acercaros a un concepto de salud más amplio, entendiendo por salud tanto aquella individual, como la colectiva e, incluso, la planetaria.

Una alimentación saludable es saludable por todos los que participan en la producción, obtención, preparación e ingesta de los alimentos.

Producción de alimentos

Lo saludable es comprar productos de proximidad, evitando los productos muy procesados ​​que fabrica la industria alimentaria. En la producción de los alimentos confluyen muchos aspectos relacionados con la salud humana, el bienestar animal, el coste energético de la producción, el rol de las multinacionales, los derechos de los trabajadores y trabajadoras… de modo que, lo que comemos importa, y mucho.              

Obtención de alimentos

Cambiar hábitos de consumo es una opción muy saludable para todos nosotros. Comprar en los mercados del pueblo o del barrio, ser parte de cooperativas de consumo ecológico que se autoabastecen con productores cercanos, evitar comprar alimentos que vienen de muy lejos… todo esto ayuda a mantener la vida al campesino y a disminuir la contaminación, entre otros.

Preparación de los alimentos

La alternativa más saludable, en este caso, es aquella que respeta la materia prima y sus nutrientes con formas de cocinar más naturales (horno, vapor, etc.), evitando las grasas saturadas. También es aquélla que tiene en cuenta el ahorro energético en la preparación, optimizando los recursos que tenemos a nuestro alcance.

Ingesta de alimentos

Comer es un hecho social y, por tanto, puede ser muy saludable no sólo físicamente, sino también para nuestra salud emocional. Compartir el tiempo de la comida nos da la oportunidad de compartir nuestra cultura u otra, charlar, reír, integrar hábitos sociales o simplemente pasar tiempo juntos. También es importante comer tranquilos, sin estímulos fuertes y masticar muy bien para poder asimilar todos los nutrientes de los alimentos.

Movimiento

La Organización Mundial de la Salud define la actividad física como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos, con el consiguiente consumo de energía. Esto incluye las actividades realizadas al trabajar, jugar y viajar, las tareas domésticas y las actividades recreativas.

El ejercicio regular ayuda a reducir el riesgo de obesidad infantil, la diabetes tipo 2 y la baja presión arterial. También permite fortalecer el sistema cardiovascular y mejorar el sistema inmunitario, de manera que los niños y niñas serán menos propensos a los resfriados, las alergias y las enfermedades en general.

Por otra parte, la actividad física también tiene un impacto positivo en el desarrollo cognitivo y en la socialización de las generaciones futuras.

Contacto con la naturaleza

Los especialistas en salud infantil dicen que los niños que crecen en contacto con la naturaleza tienen más capacidades para enfrentarse a nuevos retos, menos temor a lo nuevo y, en general, son más independientes y creativos. En cambio, los niños que no tienen interacción con entornos naturales, se manifiestan más sedentarios, reproches y con temor a nuevas experiencias y cambios.

Además, los espacios naturales nos permiten integrar aprendizaje mediante la experiencia directa y hacernos conscientes de la importancia de cuidar el entorno para garantizar la vida en el planeta Tierra.

Durante las colonias escolares y las colonias de verano en nuestras casas de colonias, procuramos por cada uno de estos hábitos saludables. Nuestra misión es que los niños y niñas no sólo les hagan suyos durante las estancias de colonias, sino enseñarles a incorporar estas costumbres en su día a día.

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